Walden

 

Un hombre honrado pocas veces necesita contar más allá de sus diez dedos, y, en su caso extremo, puede añadir los diez de los pies y olvidar el resto. ¡Simplicidad, simplicidad, simplicidad! Que vuestros asuntos sean dos o tres, y no cien o mil; y en lugar de un millón, contad media docena y llevad las cuentas con la uña del pulgar


H.D.Thoreau

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