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Mostrando entradas de marzo, 2025

Walden

  Un hombre honrado pocas veces necesita contar más allá de sus diez dedos, y, en su caso extremo, puede añadir los diez de los pies y olvidar el resto. ¡Simplicidad, simplicidad, simplicidad! Que vuestros asuntos sean dos o tres, y no cien o mil; y en lugar de un millón, contad media docena y llevad las cuentas con la uña del pulgar H.D.Thoreau

Esta época instruída

  Esta época instruida Se tira pedos Esta época instruida Camino despacio Esta época instruida Se acuerda de sus abuelas Esta época instruida Toma diuréticos, presión arterial alta, Vigila la sal y el azúcar Esta época instruida come menos carne, algunos Hace una década que dejaron de fumar Unos dejan el café, otros lo toman fuerte Esta época instruida presenció Los funerales de sus mejores amigos, llamó a Hijas y nietas por teléfono Unos conducen, otros no, unos cocinan, Otros no Esta época instruida A menudo No dice nada Allen Ginsberg

Adiós

  Durante los pocos o los muchos años de nuestra vida, nos vamos despidiendo de cosas y nombres. Por ejemplo: Adiós a la inocencia, como le ocurre al niño. Adiós al pudor, cavila el ex (o la ex) virgen. Adiós a las apuestas, o sea chau martingala. Adiós al hambre con un buen asado. Adiós a las armas, escribió Hemingway. Adiós a octubre, declaró noviembre. Adiós a la palabra, pensó el mudo. Adiós a los anillos, resolvió el manco. Adiós a las aduanas, dijo el contrabandista. Adiós a los sueños, cuando canta el gallo. Adiós a la anestesia, cuando vuelve el dolor. Adiós al viento, saluda la veleta. Adiós a las amantes, dijo el recién casado. Adiós a los profetas, si metieron la pata. Adiós al silencio, cuando arranca la bulla. Adiós al pobre emporio, cuando llega el im- perio. Adiós a la memoria, cuando gana el olvido. También adiós a Dios, como reza el ateo Mario Benedetti

Poema de una noche oscura

  dicen que nada es desperdicio: es eso o  todo lo es. Charles Bukowski

Pájaro azul

Hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí dentro, no voy a permitir que nadie te vea. hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero yo le echo whisky encima y me trago el humo de los cigarrillos, y las putas y los camareros y los dependientes de ultramarinos nunca se dan cuenta de que esté ahí dentro. hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres hacerme un lío? ¿es que quieres joder mis obras? ¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros en Europa? hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir a veces por la noche cuando todo el mundo duerme. le digo ya sé que estás ahí, no te pongas triste. luego lo vuelvo a introducir, y él canta un poquito ahí dentro, no le he dejado morir del todo y dormimos juntos así con nuestro pacto secreto y es tan tierno como para hacer llorar a un hombre, pero yo no lloro,...
  quién lo diría los débiles de veras nunca se rinden. Mario Benedetti

Todos ustedes parecen felices…

  ...Y sonríen, a veces, cuando hablan. Y se dicen , incluso, palabras de amor. Pero se aman de dos en dos para odiar de mil en mil. Y guardan toneladas de asco por cada milímetro de dicha. Y parecen -nada más que parecen- felices, y hablan con el fin de ocultar esa amargura inevitable, y cuántas veces no lo consiguen, como no puedo yo ocultarla por más tiempo; esta desesperante, estéril, larga ciega desolación por cualquier cosa que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra Ángel González

Soneto a tus vísceras

  Harto ya de alabar tu piel dorada, tus externas y muchas perfecciones, canto al jardín azul de tus pulmones y a tu tráquea elegante y anillada.   Canto a tu masa intestinal rosada al bazo, al páncreas, a los epiplones, al doble filtro gris de tus riñones y a tu matriz profunda y renovada.   Canto al tuétano dulce de tus huesos, a la linfa que embebe tus tejidos, al acre olor orgánico que exhalas.   Quiero gastar tus vísceras a besos, vivir dentro de ti con mis sentidos... Yo soy un sapo negro con dos alas Baldomero Fernández Moreno

No te salves

  No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo Mario Benedetti

Madrigal en cassette

  Ahora que apretaste la tecla play me atreveré a decirte lo que nunca osaría proponerte cara a cara que oprimas de una vez la tecla stop Mario Benedetti

Ensayo sobre la ceguera

Recostada en el asiento, prelibaba ya, si se acepta el término, las distintas y múltiples sensaciones del goce sensual, desde el primer y sabio roce de labios, desde la primera caricia íntima, hasta las sucesivas explosiones de un orgasmo que la dejaría agotada y feliz, como si la estuvieran crucificando, dicho sea con perdón, en una girándula y vertiginosa. […] La virtud, habrá aún quien lo ignore,siempre encuentra sollozos en el durísimo camino de la perfección, pero el pecado y el vicio se ven tan favorecidos por la fortuna que todo fue llegar y se abrieron ante ella las puertas del ascensor. Salieron dos huéspedes, un matrimonio de edad avanzada, ella entró y apretó el botón del tercero, trescientos doce era el número que la esperaba, es aquí, llamó discretamente a la puerta, diez minutos después estaba ya desnuda, a los quince gemía, a los dieciocho susurraba palabras de amor que ya no necesitaba fingir, a los veinte empezaba a perder la cabeza, a los veintiuno sintió que su cuer...

Todo

  Los muertos no necesitan  aspirina o  tristeza  supongo.    pero quizas necesitan  lluvia.  zapatos no  pero un lugar donde  caminar.    cigarrillos no,  nos dicen,  pero un lugar donde  arder.    O nos dicen:  Espacio y un lugar para  volar,  da  igual.    los muertos no me  necesitan.    ni los  vivos.    pero quizas los muertos se necesitan  unos a  otros.    En realidad, quizas necesitan  todo lo que nosotros  necesitamos    y  necesitamos tanto  Si solo supieramos  que  es.    probablemente  es  todo    y probablemente  todos nosotros moriremos  tratando de  conseguirlo    o moriremos    porque no  lo  conseguimos.    Espero que  cuando yo este muerto  comprendais    que cons...

Ideario

  Me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás, vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me da pena la vida, los cambios de sentido, las señales de stop y los pasos perdidos. Me agobian las medianas, las frases que están hechas, los que nunca saludan y los malos profetas. Me fatigan los dioses bajados del Olimpo a conquistar la Tierra y los necios de espíritu. Me entristecen quienes me venden clines en los pasos de cebra, los que enferman de cáncer y los que sólo son simples marionetas.   Me aplasta la hermosura de los cuerpos perfectos, las sirenas que ululan en las noches de fiesta, los códigos de barras, el baile de etiquetas. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cans...